¿Qué me decís del pulpo de la selección? Lo ha hecho mi hermana Alicia.... ahora han salido a ver el partido...... y HAN VUELTO CON EL TRIUNFO !!!!!!!!!!!!!!!!
Preparamos primero la confitura de Cerezas. Deshuesamos las cerezas y las ponemos en un bol. Las cubrimos con el zumo de limón y con 100 grs de azúcar. Removemos bien y dejamos reposar por lo menos una hora, para que las cerezas suelten todo su jugo.
Pasamos esta mezcla a un cazo antiadherente y lo ponemos al fuego fuerte hasta que comience a hervir. Entonces bajamos un poco la temperatura y dejamos cocer 30 minutos, hasta que la fruta se deshaga.
Si vemos que queda muy seca, le añadimos un poco de agua. Podemos triturar la confitura, un poco, con ayuda de la batidora, pero sin llegar a hacer un puré. Se tienen que notar los trozos de fruta. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.
Ponemos a calentar la leche en un cazo y le añadimos la sémola en forma de lluvia. Removemos sin parar durante unos minutos con el fuego más bajo, hasta que la crema espese. Añadimos 100 grs de azúcar, las pasas y el ron. Seguimos removiendo 5 minutos más y lo retiramos del calor, dejándolo enfriar.
Para montar los vasos, cubrimos el fondo de los mismos con la confitura de picotas, rellenamos de la crema de sémola con pasas y rematamos con la nata montada, en manga pastelera y con boquilla rizada.
Para finalizar espolvoreamos de cacao en polvo y decoramos con una picota. Servimos inmediatamente para que la nata no baje.
Un postre muy fácil, sencillo y delicioso. Con él quiero participar en el concurso organizado por Lazy-Blog, sobre recetas con cerezas del Valle del Jerte. Me encantan estas cerezas y la verdad es que están buenas de cualquier forma.
Antes de empezar con los calabacines, empezamos con la salsa, según la receta de este enlace.
Mientras se hace la salsa, preparamos el relleno de los calabacines. Picamos muy fino la cebolla, el ajo y el perejil, todo por separado y ponemos a remojar la miga de pan.
Ponemos una sartén al fuego con el fondo cubierto de aceite y añadimos la cebolla. La rehogamos y dejamos pochar un poco a temperatura media. Después añadimos el ajo y la carne picada. Rehogamos, esperamos a que la carne se fría bien y añadimos la miga de pan. Sazonamos con sal y pimienta y dejamos que cueza, removiendo y mezclando bien todos los ingredientes. Estará listo cuando se pueda hacer una bola con toda la mezcla.
Retiramos del fuego y añadimos las yemas de huevo y el perejil. Removemos bien y dejamos enfriar.
Pelamos los calabacines y los cortamos en trozos de unos 5-6 cm de alto, dependiendo del grosor del calabacín. Cuanto más gruesos sean mejor, porque los podremos hacer más bajitos. Tenemos que tener en cuenta que el tamaño tiene que ser el suficiente para poder rellenarlos.
Con la ayuda de una cucharilla vaciamos el interior de cada trozo sin llegar al fondo y dejando la carne de las paredes. Ponemos agua con sal a hervir en una olla y los hervimos 5 minutos para que estén más tiernos. Los escurrimos y dejamos enfriar. No debemos hervirlos más porque se podrían romper.
Una vez fríos y otra vez con la ayuda de una cucharilla, los rellenamos. Los pasamos por harina y huevo batido y los freímos en aceite no muy caliente, para que se doren, pero no se quemen.
Ponemos la salsa en una fuente refractaria y la calentamos. Según vamos friendo los calabacines, los vamos poniendo dentro de la salsa. Los dejamos hervir, a fuego suave, durante ½ hora aproximadamente, para que se hagan bien los calabacines y espese la salsa. Hay que tener cuidado de que no se peguen al fondo, removiendo la fuente de vez en cuando.
Una vez que los calabacines estén tiernos, ya están listos para comer. La ventaja de esta receta es que se puede preparar con antelación, de hecho están mejor de un día para otro y se puede congelar sin problemas.
La receta es exactamente igual que la de los Pimientos Rellenos, pero a diferencia de esa, que se podía preparar todo el año con los pimientos envasados, los calabacines solo se preparaban en verano, época en la que había calabacines en el País Vasco.
Esta referencia es de cuando yo era pequeña…. En verano nos hartábamos de comer calabacín: rebozado, relleno, en Pisto o en crema, de cualquier forma era delicioso. El tipo de calabacín que se daba allí entonces, era el de piel más blanca y mucho más grande que los que yo encuentro ahora por aquí.
La ventaja era que al ser más gruesos, se hacían trozos más bajos y no hacía falta hervirlos, porque una vez rellenos y rebozados se ponían en la cazuela de barro y prácticamente se cubrían con la salsa, se dejaban hervir lentamente y quedaban en su punto. Con los calabacines más estrechos, los trozos son muy altos y no se pueden cubrir de salsa, por eso yo los tumbo y los hiervo antes, para que queden bien tiernos. Lo mejor, ahora los podemos hacer todo el año….
Preparamos de antemano los pasteles de arroz. Separamos las claras de las yemas de huevo. Mezclamos las yemas con 4 cucharadas de azúcar y las ponemos a fuego suave removiendo sin parar, hasta que se disuelva el azúcar. Retiramos y dejamos enfriar.
Precalentamos el horno a 100º C. Montamos las claras a punto de nieve y vamos añadiendo el azúcar restante poco a poco, hasta que las claras estén muy consistentes. Al final les añadimos con ayuda de una espátula, las cucharadas de azúcar glas.
Ponemos la mezcla en una manga pastelera con una boquilla lisa y ancha y cubrimos los pasteles, dándoles forma cónica, acabando en punta. Horneamos los pasteles 10 minutos, para que el merengue se seque un poco y endurezca. Los sacamos del horno y con ayuda de una cucharilla, cubrimos con dos tiras de yema, en lados opuestos, echando la mezcla desde el vértice. Horneamos otros 10 minutos.
Mientras tanto derretimos el chocolate a fuego suave, para que no llegue a tener mucha temperatura. Sacamos los pasteles y les hacemos otras dos tiras con el chocolate, de la misma forma, desde la punta con ayuda de una cucharilla. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y están listos para comer.
La Carolina es otro pastel típico de Bilbao. Lo creó un pastelero en los años 50 para su hija, y tuvo tanto éxito que se extendió por todas las pastelerías inmediatamente y hasta el día de hoy, los podemos encontrar por todo Bilbao.
Es un pastel sencillo, que usa como base otro pastel, que en este caso es uno de arroz, pero muchas veces se puede encontrar con otras bases, como tartitas de frutas ó pasteles de coco. El merengue debe estar muy, muy firme para que no pierda la forma y lo más difícil es extender la decoración. Para ser la primera vez que los hago estoy muy satisfecha, porque todas las imperfecciones que tienen los pasteles se deben al “hecho en casa”… eso es lo que me ha dicho mi familia para animarme…..
En el mismo enlace que os puse ayer de Ibán, podéis ver una Carolina perfecta… industrial…. Para los niños, en Bilbao, este es el pastel estrella. Ahora tiene un día propio, con celebración incluida. En este enlace podéis ver la fiesta de la Carolina y cómo hacen los profesionales para decorarla…
Y ya se han hecho versiones, “el Karolino”, presentado en el cartel de los carnavales y una Carolina salada, del bar Zuga de la Plaza Nueva, que me parece una idea genial a base de crema de queso, salsa de soja…. y con un aspecto mejorable, sin duda. Lo intentaremos.
Para los que somos de Bilbao, aunque no vivamos allí (por que los de Bilbao nacemos y vivimos donde queremos) las cosas típicas y propias, son artículos de culto y las echamos de menos de por vida. Por eso somos capaces de escribir una entrada de un blog dedicado a una Carolina ó crear un grupo en Facebook sobre la “baldosa de Bilbao”. Somos así. Del Atletic no hablamos.....
Calentamos la leche y dejamos infusionar 1 ó 2 trozos de corteza de limón para aromatizarla. La dejamos enfriar y retiramos las cortezas.
Precalentamos el horno a 180º C. Engrasamos un molde de muffins (12 unidades) y recortamos el hojaldre en círculos del tamaño de los moldes, para cubrirlos totalmente. Los moldeamos bien para que queden ajustados a las paredes.
Con la ayuda de las varillas batimos los huevos, añadimos el azúcar, la mantequilla derretida, la harina y la leche. Mezclamos todo bien y lo vertemos sobre las cazuelitas de hojaldre sin llegar al borde.
Horneamos los pasteles durante 20/25 minutos, hasta que estén doraditos. Enfriamos sobre rejilla y espolvoreamos con azúcar glas (esto es opcional, normalmente no lo llevan).
Con los recortes del hojaldre he recubierto unas cazuelitas engrasadas, las he rellenado de puré de albaricoques (1 parte de albaricoques / ½ de azúcar, hervir durante 15/20 minutos y triturar) y lo he cubierto con la crema que me ha sobrado de los pasteles. Los he horneado igual y han salido unas tartitas de albaricoque deliciosas.
El Pastel de Arroz es uno de los dulces más típicos de Bilbao, junto con el Bollo de Mantequilla, la Carolina, el Ruso, los Jesuitas, las Juanitas, el Pastel de Coco, los Milhojas…….. No os perdáis los enlaces de Ibán, que trata sobre estos temas…aquí y aquí.
Bilbao, para esto de los pasteles, como para otras muchas cosas, es terriblemente tradicional y no hay pastelería, bar ó degustación de café (establecimiento típicamente bilbaino), que no tenga un Pastel de Arroz para los desayunos ó las meriendas. Estos pasteles son una delicia, se comen templaditos, son suaves, ligeros y para uno de Bilbao, la máxima expresión de la pastelería : no demasiado dulce, no demasiado pesado y muy, muy sobrio… como de Bilbao.
Lo más curioso de todo es que no llevan arroz, aunque se llamen así. Se cree que en su origen se hacían con harina de arroz y que han conservado el nombre. También se hacen en forma de tarta grande y tiene algun otro uso, que mañana os enseñaré….
A mi este tipo de pastel es el que más me gusta. Me recuerdan a los Pasteles de Belem (aunque creo de verdad, que los de Belem son más sabrosos y jugosos… pero cuesta reconocerlo…), al Pastel Bretón, a la Quesada Pasiega…. son todos el mismo tipo de masa, simple pero deliciosa.
Después de estar unos días en el campo y tenernos que volver, he estado unos días en Almería. Tengo que reconocer que me ha sorprendido. No es que sea una gran ciudad y especialmente bonita, pero realmente tiene su encanto. El viaje no era por vacaciones, pero al final lo ha parecido….
Yo tenía una imagen de Almería mucho peor. Solamente había estado una vez de pasada, yendo a ver el Cabo de Gata y la verdad es que me pareció horrorosa. Fue hace unos cuantos años y entre la carretera para llegar hasta allí, que sigue siendo mortal y la ciudad que estaba descuidada, no me gustó nada. Hoy puedo asegurar que Almería es diferente. Creo que es la gran desconocida y la gran olvidada de Andalucía.
The June 2010 Daring Bakers’ challenge was hosted by Dawn of Doable and Delicious. Dawn challenged the Daring Bakers’ to make Chocolate Pavlovas and Chocolate Mascarpone Mousse. The challenge recipe is based on a recipe from the book Chocolate Epiphany by Francois Payard.
Esta es la receta del reto de este mes de las Daring Bakers, una Pavlova de chocolate con mousse de chocolate y Mascarpone, cubierta de Crema Inglesa y yo le he añadido frambuesas.
Como estoy de viaje, no me ha dado tiempo a redactar la receta, así que la semana que viene la terminaré... Hasta pronto!!!!!
El viernes pasado nos fuimos toda la familia a pasar unos días al campo y no comenté nada porque este año iba muy preparada con mi Kit de MoviStar, Modem USB, no se cuantas florituras más, que me permitía ir con mi portátil e Internet a todas partes.
Con lo que no contaban los de MoviStar es con la situación de Tamango Hill. Imposible la cobertura, imposible la conexión, imposible seguir con todos vosotros….. cinco días incomunicada.
Ayer por la noche tuvimos un pequeño accidente doméstico y nos tuvimos que volver. Así que todo tiene su lado positivo, hoy, a mi hora habitual ya he empezado a dar una vuelta por aquí, y espero ponerme al día de todo muy pronto….. fijaos qué día hizo ayer...
Preparamos primero las cuatro pastas para untar en cada rebanada de pan y la pasta para cubrir el pastel.
Si utilizamos panes largos vamos poniendo uno a uno y cubriéndolos de la pasta correspondiente. Si son panes cuadrados, los juntamos de dos en dos y los cubrimos.
El paté lo extendemos sin más, solamente teniéndolo a temperatura ambiente para que sea más fácil extenderlo.
El jamón cocido lo picamos junto con los huevos cocidos y los mezclamos con dos cucharadas de queso Philadelphia. Lo extendemos sobre la segunda rebanada de pan.
La sobrasada la mezclamos con un poco de queso Philadelphia para ablandarla un poco y que resulte más fácil untarla por la tercera rebanada de pan.
Escurrimos el bonito y lo mezclamos con mayonesa, hasta conseguir una pasta muy menuda, que usaremos para embadurnar la cuarta planta del pastel.
Tapamos con la quinta rebanada y cubrimos todo el pastel con una mezcla del queso roquefort y queso Philadelphia. Esta mezcla la batimos muy bien para que no tenga grumos y le añadimos más queso según la textura que queramos obtener.
Decoramos con una cama de lechuga picada y con pepinillos y alcaparras por encima, al gusto de cada uno.
En esta ocasión hemos hecho este pastel con un pan alargado que venden en el CI y que viene envasado de 5 en 5 rebanadas. Tienen un tamaño estupendo para realizar esta receta. Pero evidentemente se puede hacer con un pan de molde normal.
Hacía muchos años que no hacíamos esta receta en mi casa y el otro día al encontrar el pan, nos acordamos de ella, y la hicimos. La receta la trajo a mi casa Paloma, que se la dio una amiga para cenar hace mil años en Madrid. La verdad es que es muy vistosa y para una cena informal es estupenda.
Podemos hacer mil versiones diferentes, adaptándolas a nuestro gusto y admite todo tipo de ingredientes, combinaciones y colores. Es cuestión de dejar volar la imaginación…. o de ver que tenemos en la despensa.
Our hostesses this month, Evelyne of Cheap Ethnic Eatz, and Valerie of a The Chocolate Bunny, chose delicious pate with freshly baked bread as their June Daring Cook’s challenge! They’ve provided us with 4 different pate recipes to choose from and are allowing us to go wild with our homemade bread choice.
El reto de las Daring Cooks para el mes de junio ha sido preparar un Paté con Pan casero. Un reto que me encantó, porque llevaba mucho tiempo queriendo hacer esta receta y por fin había llegado el momento. He hecho las siguientes preparaciones :
Pâté de Campagne
Pâté de Ave al Pedro Ximenez
Tostadas de Pan con Pasas
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Pâté de Campagne
Ingredientes :
800 grs de Carne de Cerdo
250 grs de Hígado de Cerdo
200 grs de Tocino Ibérico
4 lonchas de Panceta
3 Huevos
1 Chalota
1 diente de Ajo
Sal
Pimienta Negra
Nuez Moscada
Clavo molido
Canela
Jengibre Molido
2 cucharadas de Brandy
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Preparación :
Picamos la carne de cerdo, el hígado y el tocino cada uno por separado. Las ponemos todas en un recipiente y las mezclamos. Añadimos la sal, pimienta y nuez moscada al gusto. Y una pizca de clavo, de canela y de jengibre, sin pasarnos, para no enmascarar los sabores.
Pelamos y cortamos muy finos la chalota y el ajo. Los añadimos a la mezcla de carne. Removemos bien. Batimos los huevos y los incorporamos también. Y al final añadimos el brandy. Mezclamos todo muy bien hasta que la masa sea homogénea.
Precalentamos el horno a 180º. Cubrimos el fondo y las paredes de una terrina con las lonchas de panceta. Rellenamos con la mezcla de carne y cubrimos con el resto de la panceta.
Cerramos la terrina y la horneamos durante 1 hora y media. Podemos comprobar que el paté está hecho pinchando con una aguja y comprobando que sale limpia.
Lo sacamos del horno, lo dejamos enfriar y lo servimos cortado en lonchas de 1-2 cm de espesor y acompañado con alguna salsa, sobre pan tostado.
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Pâté de Ave al Pedro Ximenez
Ingredientes :
150 ml de Vino Blanco
1 hoja de Laurel
2 granos de Pimienta Blanca
250 grs de Higaditos de Pollo, limpios
100 grs de Pechuga de Pollo
250 grs de Mantequilla
Sal
Pimienta Negra
2 cucharadas de Pedro Ximenez u Oporto
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Preparación :
Ponemos en una cazuela el vino, el laurel, los granos de pimienta, los higadillos y la carne de pollo troceada. Dejamos hervir a fuego medio durante 10 minutos hasta que la carne esté bien hecha. Colamos y separamos la carne de pollo y los higaditos.
Los ponemos en un recipiente junto con la mantequilla, la sal, la pimienta y el vino. Trituramos con la batidora durante unos minutos, hasta que la mezcla sea muy fina.
Engrasamos un molde y vertemos la mezcla. Alisamos la superficie y dejamos enfriar durante al menos 4 horas.
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Tostadas con pasas
Ingredientes :
750 grs de Harina de Fuerza
450 ml de Agua
25 grs de Levadura Fresca
Sal
2 cucharadas de Miel
125 grs de Mantequilla
80 grs de Pasas de Corinto
Preparación :
Pesamos 300 grs de harina y los ponemos en un recipiente. Medimos 300 ml de agua y diluimos en ella la levadura. Mezclamos el agua con la harina, haciendo una pasta, tapamos el recipiente con un paño y lo dejamos reposar durante dos horas, en un sitio resguardado.
Derretimos la mantequilla en el microondas. Ponemos el resto de la harina en el recipiente de la amasadora. Incorporamos la mantequilla, la sal el resto del agua y la miel. Amasamos un poco para que se mezclen los ingredientes.
Añadimos ahora el prefermento que teníamos preparado y amasamos todo el conjunto, hasta que tengamos una masa homogénea, lisa y que se despegue de las paredes. Amasamos más ó menos 10 minutos. Unos minutos antes de terminar, añadimos las pasas. También podríamos hacer todo este proceso a mano.
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Con la ayuda de una rasqueta, volcamos la masa sobre una superficie enharinada y hacemos una bola. La ponemos de nuevo en el recipiente inicial y la volvemos a tapar con el paño. La dejamos reposar hasta que duplique su volumen. Dependiendo de la temperatura ambiental puede tardar entre una hora y media a dos horas.
Pasado ese tiempo, volvemos a volcar la masa sobre la superficie de trabajo, le quitamos el aire con la ayuda de los dedos y plegamos la masa en dos veces, como si fuera un libro y otra vez sobre si misma. Con esa forma la ponemos en el molde engrasado que vayamos a utilizar.
Si vamos a usar diversos moldes, como en este caso, dividimos la bola en trozos, una vez que le hemos quitado el aire y doblamos cada trozo antes de ponerlo en cada molde engrasado. Dejamos reposar tapados hasta que dupliquen su volumen.
Precalentamos el horno a 180º. Introducimos los moldes y horneamos durante 25/30 minutos, hasta que estén bien dorados por fuera.
Sacamos los panes del horno, desmoldamos y los ponemos a enfriar sobre una rejilla.
Una vez fríos, los cortamos en rebanadas de un cm. de espesor. Calentamos el horno a 150º. Ponemos las rebanadas en la bandeja del horno, previamente cubierta de papel de hornear. Las metemos al horno hasta que estén doradas por toda la superficie, sin que se quemen. Tardan unos 20/30 minutos.
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El reto de este mes me ha encantado, aunque he tenido mis problemillas… En navidad me regalé a mi misma el accesorio de picar carne de la amasadora que tengo. Antes ya me había comprado la terrina de cerámica para preparar los patés. Y un día por otro, un día por otro, no me decidía a empezar.
Así que cuando las Daring Cooks propusieron el paté como reto de este mes, me emocioné. Compré todos los avíos para hacer el Pâté de Campagne con la receta de Paul Bocuse y me puse a ello. La carne de cerdo me la picó el carnicero, pero el resto me lo llevé a casa para hacerlo yo, con mi maquinita nueva. Organicé todo en la cocina y empecé a picar…. bueno lo intenté… no hubo manera de picar nada… No conseguí que la maquina funcionara. Me pongo a buscar las instrucciones y como pasa en estos casos, no fui capaz de encontrarlas…. un desastre….
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Menos mal que una es previsora y también había comprado todos los ingredientes para hacer el paté de pollo, que había publicado Lidia de “La cocina sabrosa de los Mol”….. No necesita picadora y es una receta muy sencilla. Queda un paté delicioso y la verdad es que merece la pena. Me alegro de haberlo hecho.
Pero cuando a mi se me mete algo en la cabeza no paro y me daba mucha rabia no poder hacer el Pâté de Campagne, con lo que a mi me gusta…. Me puse a buscar otras recetas y me di cuenta que los americanos trituran las diferentes carnes con la batidora, todas a la vez. Probé y la verdad que fue una solución. No queda la misma textura que si lo hubiera hecho con la picadora, ya que este paté tiene que quedar grueso, pero el resultado en sabor y en presencia, ha sido estupendo.
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La receta del pan es la que yo hago siempre para el pan de molde, pero añadiéndole pasas y horneándola en diferentes moldes, para conseguir tostadas de diferentes formas. Después las volvemos a hornear cortado en rebanadas y conseguimos unos biscotes maravillosos.
Los patés los he acompañado con diferentes salsas, una Gelée de Vino, una Jalea de Grosellas, regalo de Carlos Dube y una Salsa Cumberland que hice con esa misma jalea.