lunes, 16 de abril de 2018

Alcachofas con Mayonesa

Llevo un tiempo revisando todas las recetas del blog, actualizándolas, renovando fotos, intentando organizarlas, …. y durante este proceso, me he dado cuenta de que no tenía publicadas las “Alcachofas con Mayonesa”, una receta que es muy simple, pero que es ¡¡MI RECETA FAVORITA DE VERDURAS¡!
Ya os he comentado otras veces, que en mi casa se comía mucha verdura cocida, a la que se le echaba por encima un refrito de ajos. Para mí, la mejor verdura de todas, eran las alcachofas, con diferencia. Además de que me encanta su sabor, tenían un plus: se acompañaban con mayonesa. Tengo la sensación de que antiguamente las alcachofas eran menos tiernas o se les quitaban menos hojas, porque recuerdo que, al comerlas, se chupaban las hojas untadas en mayonesa y se iban dejando en el plato las hojas con hilos. Ufff…. ¡!qué antiguo suena esto!!

Más adelante, mi madre, sustituyó la mayonesa por una “Salsa Muselina”, de la que os hablaré otro día…. Hoy voy a publicar por fin las “Alcachofas con Mayonesa”, qué sin remedio, es una receta que me lleva a mi niñez. Y como siempre, pero en esta ocasión sin remedio, hay que buscar alcachofas de calidad, de primera calidad.
Ingredientes :

1 kg de Alcachofas
3 dientes de Ajo
Sal
Aceite de Oliva Virgen Extra

1 Limón

Preparación :

Empezamos preparando un recipiente grande con agua fría, a la que añadiremos el zumo de un limón. También meteremos dentro las dos mitades del limón exprimido. También pondremos al fuego, una cazuela grande con agua y sal, para cocer las alcachofas.

Lo siguiente que tenemos que hacer es preparar las alcachofas. Para ello, cortamos el extremo del tallo de cada alcachofa, dejando la parte más tierna, unos 3 centímetros de tallo. Quitamos las hojas externas, las más duras, con ayuda de un cuchillo, tirando de ellas. Cuando hayamos llegado a las hojas más tiernas, cortamos la punta de la alcachofa, unos 2 o 3 centímetros y pelamos el tallo y el exterior de la alcachofa, por si hubieran quedado hojas duras.

Tenemos que conseguir que nos quede el corazón de la alcachofa, la parte más tierna, bien limpio y entero. Las alcachofas se oxidan muy rápido, así que una vez peladas, las cortamos en mitades o cuartos dependiendo del tamaño y las ponemos en el agua con limón que habíamos preparado. Para limpiar las alcachofas lo mejor es usar un cuchillo de cerámica. De esta forma evitamos parte de la oxidación, la que se produce por el contacto de la alcachofa con el metal de los cuchillos.

En cualquier caso, hay que meterlas rápido en agua, pelarlas una a una, para que no se oxiden mientras esperan su turno, removerlas en el agua, para que no se queden flotando con una parte al aire y hacer todo este proceso lo más rápido posible. Es la única forma de que las alcachofas queden blanquitas, de que no ennegrezcan.

En cuanto tengamos todas las alcachofas peladas y el agua hirviendo, las metemos dentro y dejamos que hiervan unos 20 minutos, hasta que estén bien tiernas. Podemos comprobarlo, pinchando en la parte del tallo con un palillo y ver si entra con facilidad o no.

Mientras se cuecen las alcachofas, preparamos un refrito con los ajos. Pelamos los dientes de ajo y los cortamos en láminas y los freímos en 3 o 4 cucharadas de aceite. Cuando las alcachofas estén listas, las escurrimos bien y les echamos por encima el refrito de ajos. Servimos las alcachofas acompañadas de mayonesa.

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